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Tiene que ver con querer a las demás personas y sentir su
cariño.
Detenerme en este corazón me ayuda a darme cuenta de cómo somos y qué ajustes necesitamos en este momento de la vida.
¿Qué hay que desplegar para
que este corazón funcione bien?
A lo largo de la jornada realizamos diferentes dinámicas de reflexión personal que nos ayuden a encontrar juntos la respuesta a esta pregunta, realizando una parada en este corazón y repasando como son nuestras relaciones actuales. Una clave es encontrar la distancia justa.
“el sol calienta en la medida en que está a la distancia
justa” más cerca me quema, más lejos no me llega.
Algo fundamental, es reflexionar sobre mis relaciones y supervisar si las relaciones que tengo son saludables o no. Detectando aquello que es un tóxico emocional para mí.
Finalizamos este corazón con
un bello propósito personal de cómo cuidar mi primer corazón, entendiendo que
las personas queridas son un regalo y que cuidar este corazón, el que me
conecta con los demás, es una tarea de hoy.
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Proseguimos con píldoras para nuestro corazón verde. Amarse a uno mismo no es tarea fácil. Este corazón es el del autocuidado
Para las familias el autocuidado no es un lujo, es algo necesario, “una estrategia de supervivencia”.
Nos inspiramos en los contenidos de las Necesidades de Marina Criado (basado en la Comunicación No Violenta (CNV), desarrollada por Marshall Rosenberg), para ilustrar como cada emoción que sentimos esconde debajo una o varias necesidades, como una naranja: la piel es lo que siento, los gajos lo que necesito, qué la provoca, tenemos hasta 110, y todas son legítimas y válidas.
SEMILLAS PARA CUIDARME
Proponemos “deberes” con un cuestionario elaborado de “semillas para cuidarme”, invitando a la reflexión personal sobre reconocer y aceptar nuestras necesidades en este mundo de multitarea en el que a veces instauramos nuestro presente, impidiendo vivenciarlo y disfrutarlo.
VITAMINA EMOCIONAL
Finalizamos el encuentro con este
corazón, con una actividad para materializar todo lo que hemos descubierto, con
la propuesta de recopilación de todos esos momentos diarios que son “VITAMINA
EMOCIONAL” conservándolos a través de nuestras palabras, en un pequeño
espacio diario, para crear un hábito positivo en nuestro día y tener un almacén
con todas las cosas bonitas que nos pasen y poder evocar esos instantes en los
momentos en que más necesitemos recordarlos.
Solo cuando los
tres corazones se integran dentro de nuestro ser y los escuchamos, encontramos
en bienestar.
Este proceso no tiene un principio y un fin: el cuidado propio, el
amor a otros y el
aprendizaje que nos trae lo no amigo, son retos contantes que surgen en
la vida.
Cuando
escuchamos y cuidamos los 3 corazones aprendemos de cada uno y con el tiempo
conseguimos fluir y lidiar con el dolor.
REFLEXIONES DE CIERRE Y AGRADECIMIENTOS
Llegamos al final de este
encuentro con una profunda sensación de gratitud. Hoy cerramos este espacio no
con nuestras palabras, sino con el eco de las vuestras; con esas reflexiones
finales que han llenado la sala de verdad, de valentía y de una luz única.
Hoy os lleváis con vosotros
vuestras "gafas mágicas". Unas gafas que no cambian la
realidad, pero sí transforman la forma en que la miramos. Nos invitan a una
mirada limpia de prejuicios, llena de posibilidades, que celebra cada pequeño
paso y que sabe encontrar la belleza en lo genuino.
Al miraros a cada uno de
vosotros, vemos el verdadero significado del girasol que hoy nos
acompaña como insignia, descubriendo y haciendo brillar los maravillosos
tesoros en vuestros hijos e hijas.
Queremos confesaros algo desde el fondo de nuestro corazón como Equipo de Atención Temprana (EAT): en este camino, hemos aprendido muchísimo más de lo que hemos aportado.
Nos
quedamos impregnadas de vuestra sabiduría y nos llevamos los aprendizajes que
vuestras propias reflexiones nos han vuelto a recordar hoy:
- La importancia de cuidarnos para poder cuidar: recordando que el amor más infinito también necesita descanso, y que para ser el refugio de vuestros hijos, primero debéis ser vuestro propio refugio. Cuidar de vosotros mismos no es un acto de egoísmo, es el combustible que sostiene todo lo demás.
- Hacerlo desde el disfrute: que entre las
rutinas, las terapias y los retos diarios, nunca se nos olvide la
importancia de jugar, de reír y de disfrutar de la maravillosa aventura de
verlos crecer.
- La conexión que solo produce el presente:
bajarnos de la prisa del futuro y de la ansiedad del "qué
pasará", para abrazar con fuerza el aquí y el ahora. Porque es
en el presente donde ocurre la magia, donde se construyen los vínculos
reales y donde se disfrutan los tesoros de la vida.
Gracias, familias, por vuestra
generosidad, por abrir vuestras almas y por recordarnos por qué hacemos este
trabajo.
¡Hasta el próximo encuentro!








