Empezamos nuestro camino de aprendizajes conjuntos abordando las emociones.
Partimos de una dinámica de autoconocimiento y reflexión con las Tarjetas de Emociones Samma Sati, en la que cada persona busca y escoge una tarjeta que sienta que represente la emoción que más le ha invadido en la última semana o periodo, intentando responder a tres preguntas sobre esa emoción:
- ¿Qué te ha hecho sentir así?
- ¿En qué parte del cuerpo la sientes?
- ¿Qué crees que viene a enseñarte esa emoción?
Las emociones no son buenas o malas, son agradables o desagradables, pero todas CUMPLEN FUNCIONES VITALES PARA NUESTRA SUPERVIVENCIA COMO PERSONAS y esos aprendizajes me acompañan a la hora de afrontar las diversas situaciones a las que nos enfrentamos en la vida.
LA IMPORTANCIA DE LAS PEQUEÑAS METAS. Al igual que usamos la técnica de aproximaciones sucesivas en las aulas, como adultos, es importante experimentar el logro de los pequeños éxitos.
Es mejor fijar objetivos sencillos, pequeños y realistas, que activen en mi cerebro el sistema de recompensa, aunque sea poco a poco, lograré una sensación agradable que me motive e impulse a continuar dando más pasos. Sin embargo, si me fijo demasiados objetivos, demasiado grandes, inalcanzables o muy lejanos en el tiempo es probable que mi sensación sea la de frustración y fracaso, generando impotencia y disminuyendo mi motivación.
Es necesaria para sanar, tiene
funciones de:
- Cohesión y acercamiento a otras personas, especialmente con aquellos que se encuentran en la misma situación.
- Disminución del ritmo de actividad, nos permite parar y reflexionar.
- Valoración de otros aspectos de la vida a los que antes no se les prestaba atención.
- Comunicar a los demás que no nos encontramos bien y generar la ayuda de otras personas.
El miedo responde a una amenaza presente y
real, la reacción es proporcionada al peligro. Es transitorio y desaparece
cuando el peligro se va.
La ansiedad es anticipatoria de peligros que pueden o no ser reales y la reacción es desproporcionadamente intensa, se vuelve desadaptativa al focalizar en lo negativo, impide interpretar toda la información y sobrevalora el peligro.
La ira activa la defensa ante una situación percibida como injusta, con la función de poner límites y acercarnos a un objetivo.
Cuando la irá genera OBNUBILACIÓN, incapacidad o dificultad para pensar con claridad o eficazmente, y se descarga sin un plan, aparece la AGRESIVIDAD, se vuelve una expresión desadaptativa, pues realmente no me acerca al logro de mis objetivos y provoca rechazo y evitación en los otros.
La culpa se vuelve
desadaptativa cuando dejamos de mirar la acción y empezamos a atacarnos a
nosotros mismos. La culpa me lleva a la acción (reparar y restaurar vínculos),
el autocastigo me lleva a la parálisis.
Más que un encuentro de contenidos cerrados, este espacio ha sido un lienzo vivo, construido pincelada a pincelada con la interacción y aportación de cada familia participante.
Al final del día, nos llevamos la certeza de que las mejores respuestas no vienen en manuales, sino que emergen de la reflexión conjunta, del espejo que nos ofrecemos los unos a los otros.









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