martes, 23 de febrero de 2016

3ª SESIÓN DE COMUNICACIÓN: 9 de febrero de 2016


Objetivos en esta sesión:

             1.  Reconocer y valorar la importancia de la intención comunicativa en las interacciones.
             2.  Identificar para qué se comunican nuestros hijos: pedir, protestar, compartir, demandar
                  atención...       
             3.  Generar estrategias que provoquen la intención comunicativa en los distintos momentos
                  del día.

FUNCIONES DEL LENGUAJE: Descubrir al otro.
  • Hoy vamos a centrarnos en la parte funcional del lenguaje. ¿Para qué nos comunicamos? Empezamos la sesión visualizando dos fragmentos de un vídeo ( minuto 1: Julíán y minuto 5: Miguel Angel) en los que se trabaja la comunicación.  Os proponemos que observéis los siguientes aspectos:
                       -  Si hay intención comunicativa, ¿para qué busca el niño al adulto?
                       -  ¿Qué hace el adulto?¿Cómo responde?¿Cómo provoca la comunicación?



 ¿PARA QUÉ USAN LOS NIÑOS EL LENGUAJE?

COMUNICACIÓN PREINTENCIONAL:
      Se producen patrones de interacción adulto-niño. El niño no se comunica intencionalmente sino que produce señales, respuestas automáticas (lloro, volteo de cabeza, apartar la mano...) que la madre interpreta.
COMUNICACIÓN INTENCIONAL:
      El niño entiende que sus respuestas o comportamientos producen un efecto en las personas que le rodean (la mamá por ej.). Es una comunicación intencional para: 
            -   Protestar o rechazar: no con gesto, lloro. 
            -   Para pedir juego interactivo por ej. o para obtener información (señalamiento).
            -   Responde a gestos sociales (saludo) y ejecuta órdenes sencillas. 

A partir de este momento empiezan a aparecer las primeras funciones del lenguaje   

     1. LA PETICIÓN:

     Al principio surge en torno a la satisfacción de las necesidades primarias del niño: alimentación, sueño, afecto o consuelo...Es el instrumento necesario para que el niño introduzca modificaciones en el mundo físico que le rodea. Para ello, el niño, atraviesa diferentes etapas:
               -   Etapa de los intereses propios: no piden, envían mensajes directamente a otros. Por
                   ejemplo: Quieren salir....Se ponen delante de la puerta pero no hace nada más.
               -   Etapa del pedidor: Instrumentalizan al adulto cuando desean algo y saben que por sí
                   mismos no lo conseguirán. Por ejemplo: Te llevan (empujan), llevan tu mano.
                   Es el momento de enseñarle a señalar moldeando el dedo índice y tocando el objeto de su
                   deseo a modo de "más".
               -   Etapa del comunicador: Inician la petición. Son conscientes y utilizan el gesto o la
                   palabra.
     
      ¿Cómo vivís vosotros la petición?¿Cómo piden vuestros hijos?

                      
                                   instrumentaliza                                            señala

     Los niños se comunican de distintas maneras: el llanto, la mirada, llevándonos de la mano, con gestos, levantando los brazos, con alguna palabra...pero lo realmente importante es lo que nosotros hacemos:
  •   Dar oportunidad: no anticiparnos a sus deseos, darle tiempo para elaborar su petición.
Muchas veces nos anticipamos, queremos enseñar el gesto de señalar cuando el niño todavía no es capaz de comprender para qué sirve ese gesto. Debemos observar de qué es capaz el niño y tomárnoslo con tranquilidad dividiendo este objetivo en pasos. Posteriormente, podremos ir enriqueciéndolo en función de sus competencias.
Por ejemplo, si nuestro hijo levanta los brazos en dirección al objeto deseado, éste es un primer paso. Después vamos ajustándolo, le modelo para que saque el índice y le pongo palabra: ¡si agua, ¿quieres agua, verdad cariño?
Esto lleva tiempo y grandes dosis de paciencia.

En ocasiones los niños tienen palabras, incluso pueden tener un vocabulario muy extenso, pero sólo lo utilizan para denominar, no entienden la funcionalidad del lenguaje. Nosotros debemos hacerle entender que estamos ahí, que estamos interesados en lo que dice y después ir ajustándolo. 
Por ejemplo, podemos aprovechar los momentos en los que el interés por su parte está muy definido para modelar y enriquecer sus emisiones: ¡Si el chupete, toma cariño, chu-pe-te!.

  •  Provocar la petición: cuando la capacidad de interacción social está muy afectada, ellos buscan sus estrategias para conseguir por sí mismos lo que desean.
Debemos establecer rutinas que ayuden a crear la necesidad, poner al alcance de su vista aquello que sabemos que va a necesitar o desea y crear situaciones que nos permitan trabajar la petición.

¿Qué estrategias podemos poner en marcha para generar las peticiones en el niño?
             -  Colocando objetos de su interés (comida, juguetes...) a la vista pero fuera de su alcance.
             -  Colocando objetos de su interés en cajas transparentes que le permiten ver el objeto de
                 deseo pero no sabe cómo abrirlas.
             -  Ofreciéndole juguetes atractivos que necesiten de la ayuda del adulto para ponerlos en
                 marcha o jugar con ellos (pompas, juguetes de cuerda...)
             -  Ofreciéndole comida de su agrado (gusanitos...) poco a poco para que nos pida más. 

El nivel de exigencia en la respuesta ante la situación generada dependerá del nivel de comunicación de cada niño. Para algunos será suficiente que se acerque al lugar donde está el objeto de deseo, a otros le pediremos, por lo menos, que instrumentalicen al adulto para conseguirlo, otros serán capaces de señalar y otros incluso de nombrar. Insistimos, debemos adaptarnos a su nivel de comunicación e irle pidiendo un poquito más cada vez. No nos anticipamos: observamos y ofrecemos respuesta.


     2. FUNCIÓN REGULADORA: 

       Permite controlar, regular o modificar la conducta de los otros. Nos ayuda a  adaptarnos a las exigencias del momento

       Desde bebés nosotros estamos regulando sus ritmos biológicos, facilitando entornos para que las emociones no se desborden. Les anticipamos lo que vamos a hacer y les hacemos entender hasta dónde "les vamos a permitir llegar". Las rutinas permiten estructurar actividades que les regulan. Marcamos el inicio y el fin. Si utilizamos claves visuales para indicar cuándo ha acabado la actividad, evitaremos la rabieta. Por ejemplo el plato vacío, la televisión con imagen fija...
Poco a poco irán entendiendo el "no" como un limite. Es el adulto el que tiene que definir claramente y de forma consistente cuando se aplicará el "no".
      Pero, debemos ser conscientes que nuestros hijos también nos regulan a nosotros. Ellos intentarán rechazar aquello que no desean o no les gusta de distintas maneras: con los gestos, el llanto, apartando de un manotazo, abandonando...Somos nosotros los que debemos ofrecer una respuesta acorde a su negativa.
      Dependiendo del momento y de la situación podremos respetar su negativa o marcar cuál es la conducta que vamos a permitir.
Por ejemplo: no podemos aceptar un "no" de principio en la comida pero, si  ya ha comido cierta cantidad, podemos tolerar un "no quiero más".
 
 

Regulamos a nuestro hijo de distintas maneras: 
            - Anticipando momentos, creando rutinas para evitar que nuestro hijo entre en rabieta porque
              le cuesta asumir los cambios.
            - Generando estrategias para dotar a nuestro hijo de herramientas que regulen nuestro
              comportamiento y poder así satisfacer sus deseos.
            - Respondiendo a órdenes sencillas asociadas a un contexto. Ej aprender a decir si o no o el
              gesto asociado.

Les ayudamos a protestar, decir "no" como forma de interacción:
           -  Ofreciéndoles cosas que le gustan menos (comidas, bebidas, juguetes...)
           -  Ofreciéndole una propuesta de juego que no es de su agrado.

Es fundamental que, teniendo en cuenta las necesidades del niño, seamos capaces de facilitarle entornos estructurados que le ayuden a regularse y moldearle para que aprenda.


NO PUEDE                     o                 NO QUIERE
  •  Con frecuencia, cuando estamos tratando de favorecer en nuestros hijos algún aprendizaje (que nos mire cuando le hablamos, que señale, que responda a peticiones...) y no encontramos en ellos respuestas inmediatas o consistentes, nos puede surgir la duda: todavía no puede o es que no quiere. 
  • Según respondamos a esta cuestión, vamos a tomar una actitud u otra: podemos exigirle que haga como nosotros pensamos que es capaz o por el contrario le damos tiempo, le ofrecemos ayuda...       Os invitamos a reflexionar sobre ello.           
        ¿Qué pensáis de esta cuestión?¿Hasta qué punto le obligo o tengo que respetarle?
                 -  "En la comida conmigo hay alimentos que no quiere yen la escuela o con los abuelos si
                      los toma".
                 -   "Cuando juega con el móvil o con los encajes...Si yo estoy delante, no lo hace".
                 -   "Cuando voy a vestirle o tengo que montarle en el coche y él se niega".
  • Los niños no siempre actúan igual con todas las personas, depende de las estrategias que se utilizan y de la referencia que tienen con la persona que habitualmente les marca lo que deben hacer.
  • Es conveniente contrastar estrategias y ver cómo lo hace la otra persona. Puede que esté acostumbrado a hacerlo de una determinada manera y si no es así no lo hace.
  • Hay que tener en cuenta la información de otros profesionales. 
  • Los retos que le pongamos deben ser alcanzables y se consiguen con objetivos claros y siendo consistentes en el tiempo.
  • Nuestra exigencia tiene que ser gradual y proporcionando la ayuda necesaria. Hay que realizar ensayos sistemáticos para avanzar.
  • Nuestra actitud debe ser calculada y positiva pero firma y constante en los objetivos que nos hayamos marcado.
 
     3. FUNCIÓN INTERACTIVA:

     Es el placer de estar con otros, de interactuar con los demás, de contar, de llamar la atención
     de los que nos rodean. Sirve para iniciar, mantener o interrumpir la coherencia de la
     comunicación.
     Para ello es necesario poseer estrategias que nos permitan iniciar la interacción, la comunicación.

         

Podemos provocar la interacción de distintas maneras:
                -    Juegos de cucú-tras, toma y dame, turnos de espera, carreras, esconder objetos.
                -    Mostrando objetos de su interés para compartir, defender sus juguetes, utilizando gestos
                     sociales...Los gestos sociales (hola, adiós, mover la mano...) es importante que los
                     iniciemos nosotros y le modelemos a él para que participe de contextos de relación
                     social.
Debemos estar atentos porque llega un momento en que son ellos los que toman la iniciativa y provocan la interacción:
               -   Cuando te muestran o traen objetos porque quieren jugar.
               -   Señalan para que les des información y le digas qué es, cómo se llama...
               -   Dicen hola o saludan con la mano cuando ellos quieren.
Cuando ya posea un cierto nivel de interacción (usan gestos y palabras) y de comprensión de dichas situaciones, es el adulto el que debe introducir modificaciones que provoquen una respuesta por su parte:
               -   Cometer despistes: Le ponemos los zapatos antes que los calcetines
               -   Fingimos que no oimos lo que él oye: Suena el timbre pero no reacciono sino que espero
                   su reacción
               -   Creo situaciones sorpresa cuando está acostumbrado a hacer las cosas de una
                   determinada manera:  Coloco un objeto en un lugar equivocado...

Lo que pretendemos es que de alguna manera, comparta su interés conmigo y a medida que sea capaz de interaccionar mejor introduciremos la figura del compañero o amigo aunque al principio el adulto seguirá interviniendo como mediador de la comunicación.

  • CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA:
  1. Debemos ser conscientes de las competencias del niño y ponerle retos ajustados a sus posibilidades. Quizás necesitará "andamiaje" en un principio pero, a medida que veamos que es capaz, iremos retirándonos.
  2. Es importante que les demos tiempo para poder abordar estos retos por sí mismos. Y que ajustemos las expectativas.
  3. Los avances muchas veces son cualitativos no cuantitativos. Lo importante no es la meta final sino los pequeños avances que se van consiguiendo. Para ello es necesario plantearle pequeñas metas.
  4. La vida es ensayo-error, si la estrategia que estamos poniendo en marcha nos falla debemos intentar otra. No hay recetas mágicas".
  5. El moldeamiento es una de estas estrategias: nosotros le ayudamos a realizar el gesto, siempre asociándolo a la palabra y lo iremos retirando poco a poco.
  • Finalmente, os recordamos que el documento que os proporcionamos el primer día, os puede ayudar a reflexionar sobre cómo se comunica vuestro hijo y para qué lo hace. Tener claro este aspecto nos puede ayudar a la hora de plantearnos nuevos retos. 

    Os dejamos el siguiente vídeo como introducción a la cuarta sesión:

    Si estoy aquí
     

    "EL NIÑO NO APRENDE A COMUNICARSE POR SÍ MISMO, APRENDE A TRAVÉS DE LA INTERACCIÓN CON EL MUNDO.
    LOS PADRES OCUPÁIS LA MAYOR PARTE DE ESE MUNDO Y ES AQUELLO QUE HACÉIS Y LA MANERA CÓMO LO HACÉIS LO QUE BRINDA A VUESTROS HIJOS LAS OPORTUNIDADES DE APRENDER"    Ayala Manolson.

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